Trafico de animales con fines lucrativos
El comercio ilegal de especies animales
y plantas en peligro de extinción es un hecho
preocupante desde el punto de vista científico,
por la pérdida de riqueza natural que supone,
ya que no sólo significa la extinción
de miles de especies, sino que además se está
produciendo a un ritmo sin precedentes en la historia.
Los daños que causa esta práctica son
irreparables, ya que la desaparición de una
especie afecta a todas las que le rodean. Esta pérdida
también tiene efectos negativos sobre la cadena
alimenticia y la relación de vida establecida
durante millones de años de evolución.
Por último, el tráfico ilegal de animales
incide negativamente sobre la economía de los
países subdesarrollados del Tercer Mundo, ya
que cada día dependen más de los recursos
de la fauna y flora salvajes para su alimentación
y subsistencia.
La afición del hombre a tener aves enjauladas
y el comercio internacional que se dedica a abastecer
esta demanda son algunas de las principales causas
de que algunas especies de loros hayan desaparecido
o se encuentren en peligro de extinción. Por
ejemplo el guacamayo de Spix, probablemente ya se
ha extinguido y el guacamayo índigo a pesar
de haber quedado reducida su población a unos
70 ejemplares, sigue siendo perseguido por los cazadores
furtivos, tentados por la penuria de sus recursos
económicos y altos precios que estas aves alcanzan
en el mercado. Incluso en aras de la investigación
se han masacrado numerosas especies. Un caso emblemático
es el del macaco rhesus del SE de Asia.
Durante años, los laboratorios occidentales
han importado decenas de miles de ejemplares de esta
especie para la investigación del factor RH
de la sangre y la investigación patológica.
Este uso comercial poco controlado y nada riguroso
ha llevado a una especie abundante hace unos años
a una grave recesión en sus hábitas
naturales de Tailandia, Vietnam, Laos, Camboya y Malasia.
Son muchas las especies de animales que son objeto
de una intensa caza por el valor de su piel.
Uno de éstos son los cocodrilos. Estos saurios
de boca dentada y sólida coraza causan más
miedo que mal. Los accidentes son localizados y siempre
provocados por imprudencias. Su destrucción
metódica es un fenómeno reciente provocado
por la moda de los artículos de piel de cocodrilo.
Los altos precios y la demanda creciente han empujado
a innumerables cazadores y aventureros tras ellos,
provistos con armas modernas y organizando redes de
caza. Más tarde se recurrió a la caza
nocturna con barcos proyectores. Este sistema era
tan eficaz que casi siempre se mataban mas animales
en una noche que los que al día siguiente se
podían desollar, y los excedentes acababan
pudriéndose. En menos de diez años,
la matanza despobló vastas regiones y diezmó
los cocodrilos de todas las especies, incidiendo en
el alza de los precios y en la extensión de
las operaciones de caza a los lugares más apartados,
siendo, incluso, asaltados los parques nacionales
por los cazadores furtivos.
En Florida, por ejemplo, donde el aligator del Mississipi,
goza de protección legal, se sabe que es perseguido
por más de un millar de cazadores furtivos,
que no dudan en adentrarse de noche en el parque nacional
Everglades.
De las 21 especies de cocodrilos, 12 figuran actualmente,
en el Libro Rojo de la UINC, lo cual significa que
nada menos que doce especies están en peligro
de extinción. Lo mismo cabe decir de otras
especies animales que tienen interés comercial,
por ejemplo el elefante por sus colmillos, y vegetales,
como la pervinca, planta de Madagascar que se utiliza
para la preparación de fármacos oncológicos.
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