Extincion!.

Cuando nuestras actitudes llevan a la extinción.

Información relevante que lleva a concientizar un poco más sobre la forma de vida que llevamos y las consecuencia de seguir asi.
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Contenido:

Animales en peligro de extincion.

Por qué se extinguen los animales

Trafico de animales con fines lucrativos

Contaminación de las aguas por residuos industriales

Deforestación e Incendios de bosques y selvas

Demografía

Desertificación

La UINC

La WWF

 



Demografía

La superpoblación es un problema muy reciente en la historia de la humanidad. En sus albores, el hombre cazador-recolector apenas ejercía presión sobre el medio porque vivía inmerso en los ciclos naturales. Entre los años 9.000 y 8.000 A.C., durante el Neolítico, comienzan a aparecer los sistemas agrícolas que dan lugar a la primera gran revolución de la historia humana. El hombre cazador-recolector, con un sistema de vida nómada, da paso al agricultor, que organiza su vida en asentamientos estables y comienza a obtener frutos de la tierra de manera regular y localizada.
Esta nueva forma de vida mejora sensiblemente las condiciones de la existencia humana y provoca un fuerte incremento de la población. Pero es en el siglo XVIII, con la Revolución Industrial, cuando se produce un boom demográfico que eleva la población mundial a 1.000 millones, y a mediados del siglo XX se situaba en los 2.500 millones. Entre 1950 y 1975 la humanidad crece tanto como en todo el siglo anterior – 1.500 millones de personas -, alcanzándose la cifra de 4.000 millones, y en la actualidad está situada en torno a los 5.000 millones. Pero la población no está uniformemente repartida. De los 5.000 millones actuales, el 24% se encuentra en los países industrializados, mientras que el 76% restante se sitúa en los países del Tercer Mundo.
Dicho en otras palabras, es en aquéllas área más atrasada económica y socialmente donde la población crece de forma desmedida. Uno de los aspectos más relevantes del incremento de la población es su repercusión sobre el medio ambiente.

Es indudable que en un cambio demográfico de tal magnitud no puede ser “neutral” en su relación con el medio ambiente. Antes al contrario, creemos que los numerosos problemas relacionados con el ambiente sólo tienen explicación si tenemos en cuenta la incidencia de la explosión demográfica – en combinación con otros factores – en los mismos. El primer problema a resolver es la limitación de los recursos: uno no son renovables, como los combustibles fósiles, y otros requieren tiempo y especiales atenciones para regenerarse, como, por ejemplo, los bosques.

La desigual distribución de la riqueza hace que los países industrializados naden en la abundancia, mientras que los subdesarrollados pasan graves penurias, y el hambre empuja a los pueblos pobres del planeta a ejercer una presión excesiva sobre el suelo. Hoy se están dedicando a la agricultura zonas marginales. Se roturan zonas donde antes existían bosques, contribuyendo con ello a la deforestación, En un plazo de tiempo más o menos largo, esto se traducirá en suelos esquilmados, desertificación, contaminación de los mares y acuíferos, etc., y el daño que así se causa a la fauna es incalculable. Por otra parte, si la humanidad necesita para sobrevivir producir más alimentos, obtener más energía, consumir más agua, este mismo aumento en la obtención de recursos implica un incremento de los desechos y, por tanto, de la contaminación y degradación de la Tierra. El sobrepastoreo y la utilización de plantas leñosas como combustible, por ejemplo, han conducido a la desertificación de algunas zonas de África.

La destrucción de los bosques tropicales, como ya hemos visto antes, está provocando la desaparición de muchas especies. En los bosques costeros y de los llanos de América del Sur y Central, los ganaderos, las compañías madereras, los proyectos de repoblación y los granjeros están reemplazando a un fuerte ritmo la vegetación nativa con nuevas hierbas, frutos, fibras y árboles. En los espesos bosques de las tierras altas, las plantaciones de quinina, café, especias y verduras están causando los mismos problemas.
El efecto de estos cambios se traduce, normalmente, en un daño irreparable en el medio ambiente y, por tanto, en la vida salvaje que habita en él. Por lo que respecta al agua, al incremento de la demanda por el aumento de población debe añadirse, por fortuna, el que genera la extensión de unas mejores condiciones de vida. La intensificación de los sistemas agrícolas de regadío y la expansión industrial son asimismo factores que contribuyen a elevar su consumo. Pero esto ocurre precisamente cuando se están deteriorando los recursos fluviales y acuíferos.

Otro efecto directo del boom demográfico, sobre todo en los países subdesarrollados, es el de las inmigraciones. Ante la imposibilidad de llevar una vida minimamente digna con los recursos del campo, numerosas familias lo abandonan atraídas por la abundancia de las ciudades, y normalmente pasan a engrosar los cinturones de pobreza de las ciudades tercermundistas.


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