Deforestación e Incendios de bosques
y selvas
Todas las especies
están ligadas a un espacio natural determinado
que debe satisfacer las exigencias de su alimentación,
reproducción, bienestar y seguridad. Cualquier
alteración de los elementos esenciales de este
biotipo implica graves consecuencias para sus habitantes.
La deforestación ha causado innecesarios e
irreversibles estragos en numerosas regiones del mundo.
Provocada por explotaciones excesivas e inconcientes,
por desconsideradas roturaciones, por el pastoreo
del ganado y por los incendios, la deforestación
priva a muchas comunidades de animales de los medios
necesarios para sobrevivir.
No es necesario que nos alejemos mucho para comprobar
sus devastadores efectos. En la cuenca mediterránea,
unos siete mil años de abusos han despilfarrado
las frágiles riquezas de los bosques primitivos.
Podemos contemplar inmensas regiones despojadas, áridas,
pobres en fauna salvaje. Las últimas reliquias
forestales están situadas en lugares casi inaccesibles
y no son más que unos precarios refugios. Han
desaparecido los ciervos, los osos y las aves silvícola
o subsisten en muy reducido número. Aunque
se están realizando notables esfuerzos de repoblación
forestal, casi todo ellos están basados en
principios económicos. Se introducen plantaciones
artificiales – eucaliptos y ciertas coníferas
– que sustituyen a la flora autóctona,
que se ve así erradicada junto con sus animales.
Madagascar es otro ejemplo de deforestación
catastrófica. Los cultivos itinerantes, el
sobre pastoreo, el hacha, la sierra mecánica
y el fuego han diezmado los dominios de los animales.
Su notable fauna, en particular la de los lemúridos,
se encuentra en peligro de extinción, mientras
que las zonas desérticas, desgastadas por la
erosión, reemplazan a ritmo acelerado los espacios
verdes. También en las restantes zonas tropicales
en hacha y el fuego han causado daños irreparables
a los bosques, con la consiguiente incidencia en los
dominios de los animales. Entre los casos críticos
podemos citar al gorila de montaña en África,
al tigre en Asia y al águila monera en Filipinas.
La destrucción de los bosques tropicales de
América Central y del Sur, básicamente
por las mismas causas ya señaladas, están
causando la desaparición de muchas especies
de animales. Las aves son las primeras en sufrir las
consecuencias.
El quetzal macho, que para muchos ese el ave mas hermosa
del mundo por su espléndido ropaje de plumas
rojo rubí en el pecho, larga cola verde esmeralda
y una cresta arrogante verde dorada, ve cómo
su hábitat es destruido, además de soportar
una intensa persecución humana por sus bonitas
plumas, así como para satisfacer la demanda
de las compañías exportadoras. En la
misma situación se encuentran los guacamayos
de las junglas bajas de Sudamérica y de las
islas del Caribe.
Otras especies en peligro de extinción son
los jaguares, tigrillos, tapires, monos, anacondas,
capibaras, tortugas y pécaris. A causa del
crecimiento de la población humana y la necesidad
de procurarse alimento y vestido, no parece que exista
una esperanza en el próximo futuro para los
bosques tropicales.
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