Contaminación de las aguas por residuos
industriales, marea negra, plaguicidas, herbicidas,
venenos, etc.
Una de las
causas que inciden profundamente en estado actual
de la naturaleza es la elevación del nivel
de vida, que empuja al hombre al consumismo y genera
desechos contaminantes. Cuando son abandonados, los
desechos industriales y domésticos intervienen
en el proceso general de la biosfera, modificando
en mayor o en menor grado la misma. El vertido incontrolado
de productos químicos o sólidos en los
ríos implica una grave contaminación
de sus aguas. Compuestos químicos biodegradables,
no biodegradables, inertes, etc., son vertidos por
innumerables industrias (papeleras, extracciones mineras,
refinerías y fábricas diversas). Algunos
de estos desechos son directamente venenosos para
los peces, como los fenoles y el amoníaco.
Los compuestos de azufre, aunque no se suelen verter
en los ríos, son contaminantes atmosféricos
que se reciclan en las aguas. Estos compuestos elevan
la acidez en las aguas dulces, y ésta, a su
vez, provoca la muerte de los peces. Los vertidos
industriales y domésticos pueden alcanzar límites
insospechados. Por ejemplo, el río de la provincia
de Barcelona, en época de estiaje presenta
un caudal en el que los vertidos suponen el 99% del
mismo, lo cual significa que el caudal propio se reduce
al 1%. Y no debemos olvidar que esta agua va a parar
al mar. Aunque éste tiene una mayor capacidad
de regulación que los ríos y no presenta
de forma tan acusada los signos de la contaminación,
en la costas, - zona donde el hombre realiza la mayor
parte de sus actividades – pueden apreciarse
de forma clara los efectos de la polución.
La combustión de las enormes cantidades de
energía que el hombre necesita para mantener
al avance tecnológico e industrial y las grandes
aglomeraciones urbanas es el principal causante de
la contaminación atmosférica. Las perdidas
accidentales de gases con un elevado grado de toxicidad
de algunas industrias, como el ocurrido en la central
nuclear de Chernobil en 1986 al hacer explosión
uno de sus reactores – la catástrofe
más grave sufrida en la historia de la utilización
civil de la energía atómica - , son
hechos que obligan a recapacitar sobre las medidas
de seguridad que deben adoptarse con la suficiente
antelación.
El dióxido de carbono, producto de la combustión
para obtener energía, es uno de los gases que
en mayor cantidad producen las industrias. El dióxido
de carbono liberado por las industrias ha hecho aumentar
considerablemente la concentración de dicho
gas en la atmósfera. Puesto que este gas absorbe
los rayos infrarrojos reflejados por la Tierra, se
provoca un aumento de la temperatura de ésta
al aumentarse la cantidad de gas. Este aumento de
temperatura puede causar una regresión de los
polos y la variación del clima, con los consiguientes
fenómenos que ello implica. Por último,
la eliminación de las basuras y residuos procedentes
de los centros urbanos provoca importantes problemas
ecológicos, ya que convierte los lugares donde
se acumulan en posibles focos de contaminación
e infección.
Por lo que respecta a los plaguicidas, herbicidas,
venenos, etc., aunque a veces sea difícil establecer
pruebas sobre sus efectos perjudiciales, es indudable
que provocan una alteración del medio. Es necesario
controlar las plagas, pero debemos tener en cuenta
que es probable que las actuales soluciones para conseguirlo
sean la causa de nuevos problemas.
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